Las diez preguntas
- ¿De quién será el código? Tiene que ser vuestro: el repositorio, el dominio y las cuentas de la nube, a nombre de vuestra empresa.
- ¿Cómo se cobra? Por horas, a precio cerrado o con una cuota. Si es a precio cerrado, qué entra y qué no.
- ¿Quién trabajará? ¿La persona de la primera reunión o un equipo que no conoceréis? ¿Y quién responderá cuando haya un problema?
- ¿Puedo ver algo funcionando antes del precio? Un prototipo con vuestros datos vale más que cualquier presentación.
- ¿Cada cuánto veré avances? Mejor una entrega real cada pocas semanas que todo al final.
- ¿Dónde se alojará y dónde estarán los datos? Con qué proveedor, en qué país y quién tiene acceso.
- ¿Qué pasa después de la entrega? Quién lo mantiene, qué cuesta cada mes y si hay permanencia.
- ¿Cómo saldría si un día quiero cambiar? Con el código, la documentación y los accesos, sin tener que pedir permiso.
- ¿Habrá datos personales? Si el software los trata, el proveedor los tratará por cuenta vuestra, y el RGPD pide un contrato de encargado del tratamiento.
- ¿Puedo hablar con algún cliente? Mejor si el trabajo se parece al vuestro.
Señales de alerta
- Un precio antes de haber entendido el problema.
- El código queda a nombre del proveedor, o solo lo podéis usar mientras paguéis la cuota.
- Todo se verá al final, en una sola entrega.
- No dicen que no a nada: un buen proveedor también os dirá qué no hace falta hacer.
- Nadie os sabe decir qué costará mantenerlo.